Vivir en los pueblos empieza a ser una opción atractiva.

Uno de cada cuatro jóvenes se plantea vivir en un pueblo

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REDACCIÓN CLARTV. El medio rural se consolida como una alternativa real de futuro en España, impulsado especialmente por los más jóvenes. Según el último análisis de Fotocasa Research, citado por la Red Española de Desarrollo Rural (REDR), el 23% de los jóvenes de entre 18 y 24 años que buscan vivienda tiene previsto mudarse a un municipio de menos de 10.000 habitantes en los próximos meses. Este interés se extiende al 16% de las personas de entre 25 y 34 años, mientras que, en el cómputo general, seis de cada diez demandantes de vivienda afirman que les gustaría vivir en un entorno rural o planean hacerlo.

El aumento sostenido de los precios inmobiliarios en los grandes núcleos urbanos actúa como la principal causa de este cambio. En 2026, el 13% de los demandantes de vivienda mayores de 18 años tiene planes firmes de trasladarse a un pueblo en los próximos meses, lo que supone un incremento de dos puntos respecto al año anterior. Esta decisión crece también entre la población sénior, donde el 51% de las personas de entre 55 y 75 años admite que le gustaría dar el paso aunque todavía no puede concretarlo.

A la hora de hacer viable el traslado, el ámbito laboral juega un papel determinante, pesando más la búsqueda de un nuevo empleo local que el trabajo a distancia. Un 9% de quienes van a mudarse prevé cambiar de trabajo para poder instalarse en el municipio, frente al 4% que mantendrá su empleo mediante teletrabajo, una tendencia que se repite especialmente entre los grupos más jóvenes.

Los datos muestran que el traslado no implica buscar el aislamiento completo, sino localidades con cierta infraestructura de servicios. El 76% de los interesados prefiere pueblos de más de 1.000 habitantes, siendo la opción favorita los municipios de entre 5.001 y 10.000 vecinos (con un 44%), donde la disponibilidad de vivienda, educación, sanidad, comercios y buena conectividad condicionan definitivamente la elección.

En definitiva, la tensión del mercado inmobiliario en las grandes ciudades está reconfigurando las prioridades y transformando la forma de trabajar, de estructurar el día a día y de revalorizar el entorno rural. Frente a las barreras económicas que dificultan la emancipación de los más jóvenes, la llamada ‘España vaciada’ emerge como una respuesta y una solución real de futuro, capaz de ofrecer a los jóvenes un acceso viable a la vivienda a cambio de revitalizar la vida económica y social de los pueblos.